Tipos de procesos selectivos

Como viene siendo habitual, volvemos esta semana con la intención de esclareceros algunos conceptos sobre las oposiciones.

En este caso se trata de zanjar la eterna discusión sobre los tipos de procesos selectivos que existen. Y sí, decimos ‘procesos selectivos’ porque hablar a grandes rasgos de ‘oposiciones’, no es del todo correcto.

Verás, una oposición es un tipo de proceso selectivo, al igual que lo es el ‘concurso’ o el ‘concurso – oposición’. Sin embargo, por comodidad a la hora de expresarnos hemos acabado generalizando y llamándolo a todo ‘oposición’.

¿Te suena el caso de los pañuelos de papel? La primera ‘gran marca’ que los comercializó fue Kleenex, sobre 1924. Mientras esta conocida empresa fabricaba «pañuelos de papel», para el resto de los mortales, todos excesivamente cómodos a la hora de hablar, la compañía estaba fabricando ‘Kleenex‘. Así, a día de hoy, cuando vas a comprar pañuelos de papel es de lo más corriente que pidas Kleenex, y aun más común es que quién te atienda sepa qué es lo que estás solicitando. Pues lo mismo ocurre con las oposiciones.

Sin embargo, en nuestro caso, esta comodidad lingüística a la hora de referirnos a esos temidos exámenes, puede traer consigo más de un problema si no entendemos a qué estamos haciendo referencia.

Para que esto no vuelva a suceder, os dejamos esta breve explicación sobre en qué consiste cada tipo de proceso selectivo.

Oposición

Nuestro proceso selectivo es una oposición cuando únicamente tenemos que enfrentarnos a uno o varios exámenes. Este tipo de pruebas también reciben el nombre de oposición libre.

Pueden ser puramente teóricos, teóricos y prácticos, solo prácticos, en formato desarrollo, tipo test, etc. Todo lo que al órgano encargado de la prueba se le ocurra dentro de un examen, se considerará sistema de oposición. Es decir, el número de pruebas, su forma, tipo, o duración, es totalmente independiente de su denominación.

Esto implica que la nota obtenida solo dependerá de lo que hagamos en esa prueba, y no de los méritos (puntos) que tengamos. Éstos no se aceptarán porque no existe fase de concurso.

Una de las oposiciones más conocidas es la de Auxiliares Administrativos (tanto locales, como estatales), siempre y cuando no hablemos de procesos de estabilización de empleo o promoción interna.

Concurso

Es justamente lo contrario al proceso anterior. En él no existe ningún tipo de examen, y por el contrario, tendremos que presentar todos aquellos méritos que puedan hacernos conseguir una plaza.

En este tipo de procesos juegan un papel especialmente importante los famosos baremos.

Si hacéis memoria, ya hablamos de ellos al comentar que habitualmente son publicados en las bases de un proceso selectivo. En estos baremos se desglosan minuciosamente cómo cada puesto desempeñado, labor afrontada, titulación, curso o complemento académico, suman puntos para poder lograr nuestro objetivo.

Por norma general, los procesos selectivos no cuentan únicamente con una fase de concurso salvo que se trate de un sistema de promoción interna.

Concurso – Oposición

Es la forma más habitual de proceso selectivo siempre y cuando seamos de nuevo ingreso.

En este caso, y como es de imaginar, se mezclan ambas opciones dando lugar un proceso selectivo de dos fases: una de oposición, y otra de concurso.

Cuando esto sucede, es normal que la fase de oposición suceda en primer lugar y, en los últimos años, también que sea eliminatoria. Esto implica que si dicha fase no se supera, los opositores no pasarán a la fase de concurso, y por tanto, sus puntos no se tendrán en cuenta.

En contraposición, si la oposición se aprueba y pasamos a la fase de concurso, se entregarán todos los méritos que tenemos para que sean calculados por el tribunal, y sumados a la puntuación obtenida en el examen.

Entre las oposiciones más populares, y que utilizan esta clase de sistema, se encuentran las de Tramitación Procesal en el ámbito de Justicia.

Bolsas

A veces se presentan estas ofertas como si de un proceso selectivo propio se tratara, sin embargo, nada más lejos de la realidad.

Cuando se convoca para la formación de bolsas de empleo o de trabajo, hablamos (normalmente) de procesos selectivos de concurso abiertos específicamente para cubrir una necesidad en esa especialidad.

En otras ocasiones, es tras un procedimiento de concurso – oposición, u oposición libre, que se forma estas bolsas con aquellos aspirantes que no han conseguido una vacante. Así, se les ordena en función a la puntuación obtenida en una o ambas fases.

Y ahora que tienes toda esta información, dime, ¿vas a volver a pedir Kleenex? 😉

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