Técnicas de relajación para opositores

Es posible que, aunque te queden muchísimos meses para tu examen, vayas notando como el estrés y la ansiedad del estudio van pasando factura.

Este estado llega a ser algo natural en cualquier opositor, y es que no sólo se trata de pensar en el examen. Tu autoexigencia durante los meses previos de estudio puede tener consecuencias perjudiciales tanto a nivel productivo, como de salud.

Por eso, en este post vamos a enseñarte 3 técnicas de relajación muy sencillas, para que estar estresado deje de ser tu mood habitual.

Técnica de respiración diafragmática

Como su propio nombre indica, la técnica de relajación a la que hacemos referencia emplea el diafragma para practicar una respiración plena y consciente.

Este tipo de técnica de relajación es muy útil en momentos puntuales del día en los que nuestros ritmos se aceleran debido a la ansiedad, el estrés, o simplemente el agotamiento.

Al ralentizar la respiración y ser ésta más profunda, obtenemos beneficios como la disminución del ritmo cardiaco, menos nerviosismo, un aumento favorable del oxígeno en sangre, o la reducción de la tensión muscular.

Para ponerla en marcha, sigue estos consejos:

  • Siéntate en una posición recta pero relajada, sin cruzar las piernas. Cierra los ojos.
  • Sitúa una mano en tu pecho, y otra debajo de él, en el abdomen.
  • Comienza las respiraciones lo más despacio que puedas; inhala por la nariz, y exhala por la boca. Si no fuera posible o te notarás agobiado, comienza haciendo las respiraciones como te sea más cómodo. A veces se tarda en dominar este tipo de inhalaciones y exhalaciones.
  • A medida que cojas y sueltes aire, céntrate, a través de tus manos, en como suben y bajan tu pecho y abdomen.

Con toda probabilidad, las primeras respiraciones no serán pausadas. No te agobies. Comienza respirando al ritmo que el cuerpo te pida. Tardarás unos minutos en relajarte, disminuir el ritmo, y dominar estas respiraciones hasta que las realices de forma automática.

Relajación muscular progresiva

Esta técnica se basa en la repetición de movimientos que tensan y relajan un grupo específico de músculos, una y otra vez. Así, se consigue que, finalmente, los músculos queden relajados.

Es de las más completas, y por eso está especialmente recomendada al finalizar el estudio, e incluso antes de ir a dormir.

Es importante tener en cuenta que si al realizar la tensión y relajación continuada de los músculos, éstos se sienten molestos o notas el más mínimo dolor, debes abandonar la práctica inmediatamente.

Para relajarte con esta técnica, sigue los pasos que te indicamos a continuación:

  • Siéntate cerrando los ojos y utiliza la técnica de respiración diafragmática.
  • Céntrate en los músculos de la cara: y comienza a tensar y relajar los músculos siguiendo el orden «frente – ojos – mandíbula». Cada fase, tanto de tensión como de relajación, durará unos 10 segundos aproximadamente.
  • Siguiendo hacia abajo realizamos la misma operación con el grupo de músculos «cuello – hombros – brazos – manos».
  • Finalmente, tensaremos y relajaremos el vientre, el glúteo, y las piernas.

Lo ideal sería finalizar esta secuencia practicando unos minutos de mindfulness.

Imaginación guiada

Es otra de las técnicas que puedes usar al acabar tu día de estudio y, además puede servirte como recompensa al esfuerzo realizado.

Se basa en el control positivo de nuestros pensamientos, o en otras palabras, en lugar de pensar de forma catastrofista sobre nuestras oposiciones, pensar cosas bonitas 🦄.

En otras ocasiones ya hemos comentado que nuestro cerebro tiende a boicotearnos, y que cuando se empeña en algo es muy difícil que nosotros podamos pararle los pies.

Esto es básicamente lo que sucede cuando tienes ansiedad; ningún pensamiento acerca de tu oposición va a ser positivo.

Pues bien, con esta técnica vamos a invertir el «sabotaje cerebral», y daremos paso a todo un abanico de escenas de película sobre nuestro futuro.

Para ello, debes ser consciente de dos cosas: 1) los pensamientos negativos que tienes sobre tu futuro opositor son imaginarios; 2) si no actúas de forma consciente, no vas a ser capaz de salir del círculo ansioso y negativo en que tu cabeza te ha metido.

Partiendo de estos dos puntos, reflexiona:

  • Si voy a inventarme cosas sobre lo que va a pasar en mi oposición, ¿por qué no pensarlas en positivo?
  • Si no desvío la atención de mi mente sobre los pensamientos negativos, éstos crecerán y acabaré por creerlos.

Ahora, comienza con la técnica de imaginación guiada:

  • Siéntate como te hemos comentado en las otras ocasiones, y realiza algunos minutos de respiración diafragmática.
  • Cuando estés relajado, túmbate boca arriba, con pies y manos ligeramente separados del cuerpo y estirados.
  • A partir de aquí tienes dos opciones: desechar por completo los pensamientos negativos y crear unos nuevos en positivo, o invertir aquellos que te llevan atormentando durante todo el día.
  • Si estás harto de pensar en las oposiciones, siempre puedes optar por hacer un poco de introspección (de arriba hacia abajo; «escaneas» tu cabeza, cuello, brazos, etc.), o imaginar cómo serán tus próximas vacaciones en la playa, con una dieta a base de mojitos.

Si vas a probar esta técnica y tu ansiedad es moderada, te costará algunos días dominar tus pensamientos. Todo es cuestión de práctica y paciencia. No desistas.

Por último, os recomendamos que no dudéis en realizar estas técnicas de forma simultánea, e incluso que las modifiquéis según os vayan viniendo bien, pero sobre todo, que no dejéis que vuestra ansiedad gane.

¡A por todas luducompis! ☺

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