Tengo que preparar el examen oral de las oposiciones, ¿pero cómo?

Los procesos selectivos que incluyen una parte oral no son excesivamente frecuentes, pero sí existen, y pueden llegar a convertirse en una pesadilla para el opositor que los afronta. ¿Cómo preparar un examen oral de las oposiciones?

Desde que sabemos que esa parte de la oposición está ahí y habrá que hacerle frente antes o después, hasta que somos realmente conscientes de ella y entramos en crisis, suelen sucederse varias fases intermedias.

Algunos ejemplos son: pensar que tenemos capacidad de sobra para realizar una exposición oral delante de un Tribunal, que no necesitamos practicar, o que al ser algo fácil se puede dejar para el final y dedicarle algo menos de tiempo.

Error, amigo. Las fases de exposición, defensa oral o lectura ante el Tribunal son tanto o más importantes, sobre todo en cuanto a preparación, que el resto de la oposición.

Como desde meludus queremos que llegues a lo más alto en tus oposiciones, te dejamos unos consejos para que apliques desde ya:

Ten un esquema a seguir

Salvo que tu prueba sea la lectura de la prueba anterior frente al Tribunal, un buen esquema de contenido te vendrá muy pero que muy bien para preparar un examen oral para las oposiciones.

Piensa que para tu exposición o defensa tendrás un tiempo limitado. Es lógico que quieras decir todo lo posible, pero físicamente va a ser imposible.

A ello tendrás que sumarle unos nervios que, en casa ensayando no vas a tener pero, delante del Tribunal podrán imposibilitarte cognitiva y vocalmente todo lo que quieran. En otras palabras, te trabarás y olvidarás de cosas continuamente.

¿Por qué? Pues por no ser técnicos… porque sí, porque tu cuerpo así lo quiere, y sobre todo, porque tu cerebro va a observar al Tribunal como si fuera una manada de leones hambrientos.

Evitar esta situación, y tus inmensas ganas de obtener una plaza, deberían ser tu principal motivación a la hora de plantearte muy seriamente que tener bien claro el contenido que vas a relatar es una necesidad de primer grado.

Ensayo y repetición

Este paso es incluso más importante que el anterior. Y es que aunque tu esquema esté realmente elaborado y trabajado, si no hay ensayo y memorización, no servirá de nada.

Así que nuestro consejo es que desde el principio de tu preparación, si es posible, dediques un tiempo semanal a la exposición oral.

Cuando llegue ese momento, dispón tu lugar de estudio como si fuera la sede del Tribunal, hazte con todos los medios que necesites para ensayarla de manera realmente profesional, y prepara una buena reserva de agua.

Es normal que al principio puedas sentirte extraño, e incluso hay opositores a los que les da vergüenza hablar solos o se sienten ridículos.

Si esto sucede no te agobies ni te preocupes. Esos sentimientos son habituales y parte del proceso de preparar el examen oral de las oposiciones.

De hecho, si observas que sucede no dejes de ensayar. Muy al contrario, deberías realizar más repeticiones de tus discursos, porque este proceso será la única «cura» a tu vergüenza.

De esta forma podrás ir perfilando el esquema de contenidos a medida que lo ensayas, y conforme lo hagas y repitas, la memorización será más duradera y eficiente. Con ello evitarás que los nervios te jueguen malas pasadas.

Busca público

Vamos un paso más allá del mero ensayo de tu discurso.

Cuando te hayas habituado a él y estés harto de repetir para los muñecos que hacen las veces de Tribunal, es hora de enfrentarte a la realidad; no es lo mismo exponer con público que sin él.

A esto, además, nos permitimos hacer un apunte personal; es posible que te dé más ansiedad hablar delante de conocidos, que de desconocidos. Si es tu caso, enhorabuena, lo harás genial el día de la defensa.

Al margen de esto, el público es un buen aliado cuando se trata de oposiciones.

Son los que realmente se dan cuenta de la comunicación no verbal que empleamos, cómo estamos de nerviosos, cuándo estamos metiendo la pata, cuántas veces hemos repetido (u omitido) algún dato, e incluso cuál es nuestra muletilla preferida.

Por tanto, al llegar a esta fase es frecuente que haya que retocar el esquema de contenidos y esclarecer algunos conceptos, hilar mejor ciertas ideas, o mejorar las expresiones.

De forma paralela, e incluso si no encuentras un alma caritativa que pueda escucharte, es conveniente que te grabes y seas consciente de aquello que te han dicho, o de otros gestos y posturas que hayan pasado desapercibidos.

Hoy día, con el uso de los móviles es realmente fácil.

Otros consejos

Además de los anteriores, te recomendamos que sigas pautas como estas durante tu preparación:

Implementa en tu preparación técnicas de relajación

Es importante que seas consciente de cómo reacciona tu cuerpo ante la ansiedad, y que sepas gestionarlo. Así evitarás bloqueos y malos tragos en un momento tan importante.

Por ejemplo, si sabes que tu boca se seca, es vital que acudas a la exposición con suficiente agua, que modules el tono, y hagas la pausas suficientes para tragar saliva.

Sé consciente de la importancia de la respiración

No sólo para tranquilizarte y relajarte, sino también para regular tu pronunciación.

Piensa que, al hablar, la modulación del tono depende casi al 100% de como regules la salida de aire y, por tanto, de la respiración. Para que éste sea regular, tu voz no tiemble, o te quedes sin aire a mitad de una frase, tienes que saber controlarla.

En este sentido, tanto los ensayos, como las técnicas de relajación y respiración son imprescindibles.

Mentalización

Sé consciente de lo que vas a afrontar y de lo que puedes sentir en cada momento.

Prepárate para todos los escenarios, desde el más optimista, hasta el más accidentado, y así serás precavido a la hora de enfrentarte al examen oral de las oposiciones.

Esto implica una serie de toma de decisiones tan importantes como los contenidos que vas a elegir para defender, cómo los vas a mostrar, que símiles utilizar, preguntarte si tu público comprende cierto vocabulario o tecnicismos, o si por el contrario es preferible utilizar otro tipo de lenguaje, etc.

Descanso y alimentación

Sacrificio y esfuerzo van unidos a la palabra opositor, pero eso no implica que tu salud caiga en detrimento de ambos.

¿Sabías que durante las horas de sueño es cuando el cerebro realmente trabaja?

La asimilación de contenidos se produce mientras tú duermes, y todo lo que le has mostrado durante el día es organizado de forma óptima para que al día siguiente puedas emplearlo sin esfuerzo.

Seguramente te habrá pasado que si una noche has dormido menos, a la mañana siguiente has tardado más en realizar cálculos simples o en extraer conclusiones sencillas. Es por ese motivo.

Lo mismo ocurre con nuestra alimentación. Comer y picotear a deshora tan sólo provoca desorden en nuestro organismo, y precisamente nuestro cerebro lo que más necesita es (un buen) combustible durante esta época.

¿Conoces algún truco más? ¡Cuéntanoslo!

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