Cómo estudiar leyes sin morir en el intento

Al margen de cuál sea la oposición a la que te estás entregando en cuerpo y alma, si has llegado hasta aquí es porque por más que lo intentas, no consigues agilizar la memorización de las leyes.

Y es que da igual al Cuerpo que te presentes. Todos los procesos, antes o después, te exigen que memorices alguna ley o parte de ella.

El problema surge cuando, al practicar con test, hacer simulacros, o comentar con tus compañeros, te das cuenta que sólo recuerdas vagamente los artículos, y que existen odiosas preguntas en las que debes elegir, entre dos sinónimos, para completar un artículo de una ley de forma literal.

Es, con ese golpe de realidad, cuando te vuelves realmente consciente de la importancia de estudiar la literalidad de las leyes en las oposiciones. Sin embargo, alcanzar tal dominio puede ser un proceso lento y tedioso, si no se afronta de la forma correcta.

Por eso, en meludus no nos quedamos de brazos cruzados y, como siempre, vamos a intentar ayudarte.

Antes de empezar

Sabemos que plantearse memorizar cualquier normativa es un acto que impone mucho respeto a todo opositor, sobre todo si es la primera vez, ¡pero no hay que atemorizarse!

La memorización no deja de ser una forma de estudiar leyes algo diferente al que has practicado hasta ahora, y por eso, no puedes dejar de lado las buenas prácticas que llevabas a cabo.

En primer lugar, ten en cuenta el funcionamiento de tu memoria y cómo afecta la curva del olvido. Debes estar concienciado y ser realista.

En segundo lugar, recuerda la importancia de conocerte a ti mismo como estudiante, porque eso hará que puedas personalizar tu experiencia de aprendizaje y así evitarás posibles frustraciones a largo plazo.

Igualmente, no olvides que todo estudio necesita de esfuerzo, dedicación, y constancia, y a partir de ahí, bienvenidas las ayudas extras. Por último, intenta mantener buenos hábitos durante todo el proceso. Ya sabes que el descanso y una buena alimentación son fundamentales y ayudarán a que tengas una buena higiene mental. De lo contrario, todo esfuerzo que hagas será en vano.

Algunas técnicas y consejos

Llegados a este punto, vamos a dedicarnos a sacarle partido a algunas técnicas que ya conoces, pero que no sabías que servían para memorizar literalmente. ¡Atento!

1.- Lectura comprensiva

Una buena lectura comprensiva del texto jurídico, diccionario en mano, reducirá considerablemente el tiempo que inviertas en estudiar la ley.

Hazlo como si fuera cualquier otro tema; marca ideas principales y secundarias, haz anotaciones, y por supuesto, invierte el tiempo que sea necesario.

2.- Técnicas mnemotécnicas

Son técnicas de compilación y asociación de ideas, que ayudan a rememorar detalles que se nos resisten durante el estudio.

Entre las más usadas se encuentran:

Asociaciones

Se trata de asignar recuerdos sencillos que ya tenemos, a otros nuevos y más complicados que estamos creando, como por ejemplo,  asociar la fecha de promulgación de una ley a la del cumpleaños de tu hermano.

Otra opción es recurrir a las palabras clave, en cuyo caso la asociación se hará vinculando una palabra conocida (por ejemplo, relacionar la expresión «alegato de clausura» con la palabra «monja»).

Acrónimos y acrósticos

Los acrónimos se emplean para memorizar frases o párrafos cortos.

Su mecanismo se basa en utilizar la primera letra de las palabras que los componen, formando otra nueva que, al recordarla, va a hacer que podamos desarrollar una frase completa.

Un ejemplo para recordar algunos tipos de juzgados:

  • […]
  • Juzgados de lo penal.
  • Juzgados de los contencioso administrativo.
  • Juzgados de lo social.

Nuestro acrónimo nos da como resultado la palabra PECOSO.

Por su parte, los acrósticos dan lugar a una palabra que tiene sentido para nosotros, formada por la primera o dos primeras letras de varias palabras incluidas en un texto.

Un ejemplo muy sencillo:

Constitución Española de 1978. Artículo 12: Los españoles son mayores de edad a los dieciocho años.

Un posible acróstico para recordarlo sería: ESME 18.

Crea historias

Se trata de coger palabras clave del contenido que queramos memorizar, y formar con ellas nuestra propia historia.

Debes tener en cuenta que, al utilizar este tipo de técnicas mnemotécnicas, cuanto más personales sean las asociaciones que hagamos mejor las retendremos. Por ello, evita todo lo posible recurrir a asociaciones ya elaboradas.

3.- Las imprescindibles

Hay cuatro técnicas que nunca puedes pasar por alto a la hora de estudiar leyes: repasar, repetir, practicar, y hacer esquemas y mapas.

Ya sabes que el repaso es obligatorio en cualquier contenido estudiado, pero para que éste sea efectivo, lo mejor es crear anclajes realmente fuertes entre las ideas que vamos aprendiendo y las que ya teníamos.

En este sentido, la forma más clásica de memorización es la repetición. Es cierto que funciona a largo plazo, pero es realmente tediosa. Además, corre el riesgo de volverse un proceso automatizado, y eso no nos interesa.

Por su parte, la elaboración de esquemas y mapas conceptuales es una forma excelente de establecer relaciones entre los contenidos, ya que favorecen su comprensión al máximo. Sin embargo, al tratarse de normas, su aplicación puede verse limitada.

Por último, encontramos la práctica. Con esto nos referimos a cualquier forma de aplicar aquello que hemos aprendido.

Por ejemplo, si aprendes a hacer sumas, una buena forma de retener ese conocimiento, relacionarlo con otras ideas, y comprender para qué sirve, es jugar a las tiendas y sumar el precio de los artículos que se han comprado.

Pues con la normativa ocurre igual; cuanto mayor sea el sentido práctico que le veamos, mayor será nuestra memorización.

En este caso, y dado que la primera utilidad que le veremos a la normativa será al enfrentarnos al examen, la práctica más adecuada que puedes llevar a cabo es responder test, cuestionarios, hacer simulacros de examen, o poner a prueba todo tu equipamiento deconstruyendo la norma en cuestión.

4.- La nueva forma de estudiar leyes jugando

La gamificación educativa es una vertiente que defiende, básicamente, que aprender puede ser divertido y motivador.

Bajo esa premisa, meludus introdujo antaño miles de preguntas tipo test para dar respuesta a las necesidades de sus usuarios, y ahora, con el Deconstructor Jurídico, vuelve a hacerlo para que estudiar leyes, de forma literal, sea realmente sencillo.

A grandes rasgos, la desconstrucción de textos funciona de manera parecida a la de los test. Y es que si nos preguntan el mismo contenido de 1.000 formas diferentes, acabarás sabiéndolo a la perfección y de 1.000 maneras distintas.

En este caso, cuando al estudiar leyes cambias el orden de las palabras que forman sus artículos, y a continuación te propones volver a ordenarlos, estás poniendo en marcha los mismos procesos que con las técnicas anteriores, pero de forma simultánea, lúdica, y sin esfuerzo.

En otras palabras, empleando un solo tipo de juego, tu cerebro memorizará la normativa, pero también recordará lo que ya sabía (estás repasando y repitiendo), y lo integrará con todo tipo de ideas previas (aumentas la comprensión), haciendo así que la información se afiance y permanezca durante más tiempo.

Es tan sencillo como elegir la ley o la parte de ella con la que quieres trabajar.

Nuestra app se encargará de deconstruir todo el texto, y tú serás el responsable de reconstruirlo.

¿Fácil, eh? Además, podrás seguir tus progresos, ganar ludus y ludins para personalizar tu experiencia de aprendizaje en meludus, competir por el primer puesto en nuestro ranking, y avanzar en tus objetivos para alcanzar nuevos logros.

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¿Y ahora? ¿Todavía crees que estudiar leyes es misión imposible?

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